Ullibarri-Ganboa: Arquitectura rural
Los montes altos que cierran el valle de Ganboa ; por un lado la sierra de Elgea , con importantes canteras, con buena piedra empleada en la construcción del templo y el campanario; tambien se utiliza esta piedra para la construcción de edificios domésticos junto con las canteras de Landa e Isuskiza.
Los otros montes que cierran el valle, Jarindo y Albertia, son muy boscosos, y proporcionaban abundante material de muy buena calidad para la obra de edificios, mobiliario, retablos... Ullibarri contaba con un importante aserradero de madera que trabajaba para todo el valle y pertenecía a la familia Sarralde.

El pueblo se estructura en torno a un núcleo central que está agrupado junto a la iglesia, en la cara sur hay un fuerte desnivel que en su estampa original era mucho más pronunciado (que como lo apreciamos hoy, debido al embalsamiento del valle) remitiendo el desnivel en su encuentro con el río Zadorra, con su puente, principal paso hacia tierras francesas. El urbanismo era en pendiente, aterrazando las zonas de huertos y eras, hasta llegar al valle, en la que el caserío con sus huertos se mantenía en un solo recinto y en la misma cota. También es de destacar que no sucede en las aldeas vecinas, excepto en Landa, barrios bien definidos lejos del núcleo central como son Galzarra o Lehete.
Los caseríos eran edificios de mampostería, en muchos casos con sillería en los esquinales y en los contornos de las puertas y ventanas; la estructura de pilares, cubiertas, viguerías, montantes y marcos son de buena madera, los suelos de la planta baja son de piedra y los de la primera y segunda planta de madera. En la actualidad hay varias casas originales con esta tipología, es de destacar la casa de los Ortiz de Zárate.
A media que avanzan los estilos arquitectónicos y llegamos a la vanguardia; es de destacar dentro del casco urbano, en el La casa, es una arquitectura que tiene precisión compositiva y ausencia de excesos, en la que nada sobra ni nada falta. Es una arquitectura sin retórica, con un lenguaje silencioso, sin ruidos estéticos que la distorsionen. Tiene un lenguaje de formas reconocible, basándose en la filología arquitectónica de los grandes maestros de la "arquitectura racionalista" como: Mies van der Rohe (que elogió el vacio poético, la arquitectura en tránsito, en espera, silenciosa, perfecta); Lecorbusieur (que elogió el cubo, el volumen, el espacio, haciendo formas con una plasticidad escultórica), Gropius, Wright... Estos grandes maestros inventaron una arquitectura digna de ser repetida. En el caso que nos ocupa, la composición reinterpreta los postulados racionalistas.
