Hemen zaude:   Inicio »  Turismo »  Monumentos y lugares de interés »  Robledal de Arzubiaga

Robledal de Arzubiaga

El robledal de Arzubiaga junto a otros 11 de la llanada Alavesa (Gobeo, Askarza, Zerio, Argandoña, Elburgo, Gazeta, Añua, Ezkerekotxa, Luzuriaga, Ordoñana y Mezkia) se ha incluido en el listado de Lugares de Importancia Comunitaria (LIC) de Gobierno Vasco.

Los Lugares de Importancia Comunitaria (LIC) son todos aquellos ecosistemas protegidos con objeto de contribuir a garantizar la biodiversidad mediante la conservación de los hábitats naturales y de la fauna y flora silvestres en el territorio de los estados miembros de la Unión Europea. Estos lugares, seleccionados por los diferentes países en función de un estudio científico, pasarán a formar parte de las Zonas de Especial Conservación, que se integrarán en la Red Natura 2000 europea.

Arzubiaga

El paisaje de la Llanada, comarca central de Álava, se caracteriza por la fuerte implantación de actividades humanas, destacando la agricultura intensiva con cultivos tradicionales de cereal, remolacha y patata, así como la existencia de ocupaciones urbanas de gran tamaño (Vitoria-Gasteiz) y de corredores de comunicaciones e industriales. Las condiciones topográficas e históricas han facilitado la expansión secular de estos usos ?acelerada, no obstante, en épocas recientes? a costa de la desaparición de la cubierta forestal primigenia, constituida fundamentalmente por robledales de roble pedunculado (Quercus robur). En la actualidad, sólo en contados enclaves perduran estas formaciones, que pueden calificarse como auténticos vestigios por sus dimensiones invariablemente reducidas.

El calificativo de bosque-isla es ciertamente apropiado para todos ellos, ya que sus características ecológicas se adecúan en cierta medida a las teorías desarrolladas para explicar la riqueza, abundancia y diversidad de fauna en islas marinas. En éstas, los rasgos de las comunidades faunísticas dependen de la superficie y de la distancia a los continentes, que actuarían como fuentes de individuos. Así sucede también en los bosques-isla, cuyos poblamientos están influidos por el tamaño del propio fragmento y por la distancia entre éste y una masa forestal extensa, desde la que los individuos puedan dispersarse a través de una matriz de hábitat inapropiado (deforestado en este caso) hasta alcanzar un fragmento boscoso.

En estos mínimos fragmentos, además, se producen fenómenos ligados al efecto de borde, como la introgresión de especies ajenas al ecosistema forestal y el aumento de la predación. Existen superficies umbrales, por debajo de las cuales los fragmentos no pueden acoger a determinadas especies exigentes o con dominios vitales amplios. Por ello, la funcionalidad ecológica de los bosques-isla como mantenedores de diversidad ecológica en ambientes agrícolas exige su preservación y, en lo posible, su restauración y recuperación.

Estos robledales se sitúan sobre sustratos aluviales en unas ocasiones, y sobre margas y calizas arcillosas en otras. En general, los robles están acompañados por quejigos (Quercus faginea), fresnos (Fraxinus excelsior) y arces (Acer campestre, Acer pseudoplatanus); el sotobosque de arbustos y herbáceas llega a ser exhuberante, gracias a la luminosidad y a la fertilidad de los suelos.

Algunas especies de aves que pueden mencionarse reproduciéndose en estos enclaves son el chotacabras gris (Caprimulgus europaeus) y el milano negro (Milvus migrans), de interés comunitario al estar contemplados en el Anexo I de la Directiva de Aves. Catalogadas en la legislación de la Comunidad Autónoma del País Vasco se encuentran, por ejemplo, el gavilán (Accipiter nisus) y el torcecuello (Jynx torquilla). Para mamíferos de pequeño y mediano tamaño, los fragmentos forestales proporcionan refugio estacional o permanente, a partir del cual pueden explotar también los recursos tróficos de la matriz de cultivos circundante. Así sucede con roedores, insectívoros y mesomamíferos como liebres (Lepus europaeus), garduñas (Martes foina) o tejones (Meles meles). La humedad edáfica que caracteriza los terrenos ocupados por el roble pedunculado, explica, por ejemplo, la presencia de la rana ágil (Rana dalmatina), anfibio anuro cuya distribución en la Península Ibérica se reduce a este tipo de ambientes en Álava y el norte de Navarra.

Desgraciadamente, la altura alcanzada por los niveles freáticos también ha facilitado la ocupación de estos terrenos para instalar balsas de regadío, que han proliferado en los últimos años.